Tres Días en Ibiza

Tres Días en Ibiza
23 agosto, 2013 Pat

Ya he vuelto! ¿qué tal vuestras vacaciones?

Las mías bien, hemos tenido un poquito de todo: playa con los papis (los mejores niñeros del mundo), relax en casa (para hacer esas cosas que sólo se hacen en vacaciones y que quedan pendientes de un año para otro) y miniescapada de tres días a Ibiza. Aún nos queda un finde más por ahí, ya os contaré…   De momento os cuento lo de Ibiza, por si pensáis ir!


NOTA: esto no pretende ni remotamente ser una miniguía de Ibiza, Dios me libre… sólo os cuento lo que nosotros hemos hecho por si os apetece probar algo… nada más!

NOTA 2: si esperáis un listado de megadiscotecas y sitios de marcha ya podéis dejar de leer, no era nuestro propósito esta vez… con una niña de dos años y tantos frentes abiertos lo único que queríamos eran 3 días de tranquilidad, descanso, explorar nuevos sitios y comer bien… Y me diréis (y con razón)… ¿y por qué te vas a Ibiza?… Pues porque cuando dejas a la peque 3 noches con los abuelos quieres el lugar más cercano con avión (que a mí me hace desconectar mucho). Nada de sitios a 3 horas de vuelo… que entre ir y volver ya pierdes un día y no estamos para regalar ni un minuto!

Ir a Ibiza en Agosto es una locura, está a reventar y encontrar algo asequible y tranquilo es tarea complicada… mientras buscaba hoteles en Booking casi me quedo sin ojos de la cantidad de hoteles normalitos que pedían por tres noches más de 500 euros… jolín! hasta París es más barato en agosto!

Pero tuvimos muchísima suerte de encontrar este sitio: el Hostal Rural La Torre. A pocos km al norte de San Antonio (sí, ya sabemos que es guirilandia, pero luego con tu cochecito te alejas y listo), cara a las maravillosas puestas de sol de estas islas y con un marcado carácter ibicenco en la construcción… Apenas 10 habitaciones que dan a un patio abierto, que conduce hasta el restaurante donde desayunas viendo el mar y donde puedes cenar viendo la puesta de sol (siempre dan preferencia a los huéspedes para ocupar las mejores mesas). Las habitaciones son sencillas pero bonitas, todas con una pequeña terraza que da al monte (y si miras de lado, al mar). Y de precio muy bien. Os lo recomiendo 100%.





Entre la amplia y variada oferta que ofrece la isla elegí dos sitios. La tercera noche decidimos cenar en el propio hotel esperando ver la puesta de sol… desgraciadamente esos días había una bruma que no dejaba ver bien el atardecer… pero bueno, aún así es muy bonito. De todos modos no es necesario cenar para contemplarlo… puedes tomarte algo y luego ir a otro sitio o, incluso, ir más allá de la terraza del hotel y sentarte sobre la roca… así que en realidad puedes ver todos los atardeceres que quieras mientras te alojas allí…


El primer restaurante que os recomiendo se llama Elements, está en cala Benirrás. De aspecto playero cuando llegas, gana puntos a medida que cae la noche y se va iluminando hasta terminar siendo un lugar lleno de encanto. Y la comida es estupenda. Os recomiendo en particular su chuletón con patatas con vainilla Bourbon… que sabían a gofre! Tiene también una boutique llena de complementos, ropa playera, rollo hippie, ya me entendéis…


El segundo restaurante se llama Can Domingo. Es un italiano situado en medio del campo, en San José. Imposible ir sin coche (he dicho ya que hay que alquilar uno sí o sí?). La comida está rica pero sin lugar a duda su punto fuerte es el entorno. Cenar al aire libre, entre vegetación y farolillos, con música suave… no tiene precio.


Cenar en cualquiera de estos restaurantes cuesta en torno a 50 euros por comensal (pidiendo entrante,  plato principal, postre, vino y café).

Será por calas en Ibiza… hay muchas y preciosas, de aguas turquesas y arena blanca… pero en agosto están absolutamente atestadas de gente y es más difícil apreciar su belleza…

Aún así visitamos algunas:

Cala Salada: un aviso para vaguetes como nosotros: al bajar desde el camino del parking veréis que hay una primera cala y, separada por un pequeño peñón de roca, una segunda a la que hay que acceder atravesándolo. Hacedlo! la segunda cala es mejor, quizá más pequeña, pero con mayor superficie de aguas transparentes para nadar a tus anchas sin pisar algas y rocas…

Cala Comte (o Conta): pues también preciosa, más grande (pero igualmente insuficiente para tanto turista en agosto). Para mi gusto la música del restaurante/beach-club que la ocupa, el famoso Sunset Ashram, está demasiado alta y perturba el descanso y la contemplación de la belleza del mar… pero bueno, supongo que es para gente que busca marcha playera…

Cala Benirrás: En ella está el restaurante Elements del que os he hablado, bonita, recogida… y más aguas transparentes… no tengo foto 🙁

Un masaje ayurvédico en Elements: pues sí, no sólo dan de comer fenomenal (por cierto, también hacen deliciosos zumos naturales) y tienen una tienda ideal, también dan unos masajes estupendos, de lo mejor que nosotros hemos probado, te dejan nuevo… palabra.


Mercadillos hippies: Ibiza es famosa por ellos. Pues bien, los miércoles encontraréis el Hippy Market de Es Canar, al ladito de Sta Eulalia. Los sábados el mercado de Las Dalias en San Carlos, aunque también abre domingos en agosto y alguna noche, en la web se puede consultar.


En ambos gente y calor a tope. Personalmente me gusta más el de Las Dalias… sobretodo porque lo veo más ordenadito y por su zumería… pero si os pilla el miércoles por la isla, el otro también está bien.

De camino al Hippy Market de Es Canar pasamos por una tienda que me encantó. Es la Sal de Ibiza Store. Venden toda clase de productos elaborados en la isla: la famosa Sal de Ibiza en todas sus variedades, ropa ibicenca, capazos pintados a mano, cosmética natural, cerveza La Isleña en sus latas metálicas de diseño… una tienda preciosa, merece la pena una parada. Me hubiera llevado de todo, pero compré un par de botes de sal aromatizada (la hay con hierbas mediterráneas, hibiscus, flores…) y una cerveza fresquita para probarla…


Y para terminar, un “no os recomiendo”. Lo siento, si no lo cuento, reviento, jiji…

Resulta que preguntamos, ya que Ibiza es una isla llena de sitios de lujo, por el mejor Beach Club de la isla (en el que se pudiera entrar), para ver qué tenía de especial, y nos enviaron a un tal Blue Marlin… “un mojito vale 25 euros”, nos dijeron. Pero oye, para tres días que nos vamos, pensamos, y ya perdonaréis la frivolidad es estos tiempos, que por una vez, si el sitio merecía la pena, estábamos dispuestos a pagarlo. Así que allí fuimos. Y tal cual entramos, caminamos en línea recta hasta el embarcadero (sí, para la gente que llega en su lancha), nos dimos media vuelta y nos fuimos. Y os juro que si hubiera sido guay nos hubiéramos quedado y nos hubiéramos dejado atracar a mano armada… pero no. Hamacas súper-juntas, camas balinesas en las que te puedes codear (literalmente) con el de al lado, muchísima gente, excesivo barullo, sobredosis de bling-bling y de logos de Moet (para mi gusto sobrevalorado)… y de playa, ni hablamos, todo roca… para mí, de verdad, el antilujo. De hecho estoy segura de que nadie realmente acostumbrado al lujo estaría a gusto allí… quizá algún famosete casposo, pero nada más… Es como si el sitio fuera guay sólo porque todo allí cuesta un riñón. Y eres guay si puedes pagarlo. Absurdo lo mires por donde lo mires.

Así que yo, aviso. Si es tu rollo, genial. Estarás en tu salsa. Desde el cariño y con todos mis respetos. Que para gustos los colores. Pero si no es así y no te sobra el dinero, te ahorro el paseo… 😉

¡Pues no hay sitios preciosos en la isla a precios asequibles o incluso gratis!

Y hasta aquí lo que nosotros hicimos en esos tres días (que pueda contarse 😉

Admito sugerencias para otra vez y perdón si hay por aquí algún súper-fan del Blue Marlin… 😉

Pat.