Reforma de dormitorio (parte I): el cabecero degradado

Reforma de dormitorio (parte I): el cabecero degradado
31 mayo, 2017 Pat

Doce años tenía mi dormitorio.

Necesitaba un cambio urgente.

Su momento ha llegado.

Y claro, cuando cambias después de tanto tiempo, sueles ir al extremo contrario 😉

¿Las claves de la reforma? (aunque está sin terminar, necesito vuestra ayuda, os explico al final)

Colores luminosos: estor y paredes casi blancas.

 Cabecero handmade sacado (literalmente) de Pinterest y en color pasteloso.

  Adiós mobiliario pesado, sustituyendo mesitas enormes y difíciles de mover por unas pequeñas y ligeras.

❥ Cambio radical de la cómoda wengué gracias a un restyling con chalk paint.

Renovación completa de ropa de cama.


El eje central de todo ha sido el cabecero: siete tablas de pino de Leroy Merlín de 200x25cm (mi cama es de 180), pintadas con efecto degradado y unidas por unas pletinas metálicas traseras.

1. Elegid un color (el mío es el verde hielo de chalk paint de La Pajarita degradado hacia color Sal de Ibiza, un blanco con un punto grisáceo ) y para crear el degradado preparad siete vasos (o los que sean necesarios).

2. En el primer vaso poned el verde puro y en el último el blanco.

3. En los vasos intermedios poned igual cantidad de blanco (unas tres cucharadas soperas, ahora os explico).

4. Del vaso 2º al 6º id añadiendo pequeñas cantidades de verde, progresivamente y controlando el orden.

5. Haced pruebas en una tabla (o detrás de una de las que vais a usar) porque a veces en el vaso parecen casi idénticos, pero sobre la tabla, una vez secos, se aprecia la diferencia.

6. Al pintar, si queréis que transparente ligeramente la veta de la madera, añadid a cada vaso dos o tres cucharaditas de agua. Eso la diluye suficiente como para que no cubra por completo. Si queréis cobertura total, no hay que añadir agua y quizá sí otra cucharada más de pintura a cada vaso desde le principio.

7. Por último, una vez secas las tablas, hay que encerarlas con cera incolora, para proteger el acabado, darle un tacto algo más satinado y que no retenga polvo.

No tengo buenas fotos (fotos de cámara) de las tablas pintadas porque fue terminar, montar y colocar, todo muy rápido, pero sí algunas tomadas con el móvil que quizá vierais en esos días en mi Instagram 😉

Una vez bien secas hay varias maneras de unirlas; yo elegí, por consejo de Ernesto (mi asesor personal en Leroy Merlín, jeje) unirlas con unas pequeñas pletinas metálicas y unos tornillos:

Después, pegamos el cabecero a la pared con un adhesivo fuerte, cortando previamente el rodapie para que quedase lo más pegado posible.


Una vez terminado el cabecero, empecé con la cómoda. Era muy robusta y me daba pena deshacerme de ella para poner un mueble seguramente peor y me pareció que merecía la pena intentar salvarla.

De momento lleva dos capas del mismo color Sal de Ibiza de La Pajarita, pero falta encerar porque en realidad no está terminada. Necesito vuestro consejo 😉

Como os expliqué en mi “Instagram Stories”, lo hice a rodillo para evitar marcas de brocha, que creo que no pegan en este tipo de muebles y apliqué dos capas porque aunque el chalk paint de La Pajarita es bastante cubriente, el color de base era muy oscuro respecto al color elegido para pintar.


Las mesitas de noche las encontré gracias a LIVINGOun portal muy útil para buscar mobiliario y decoración sin tener que visitar montones de webs distintas.

Eliges la categoría y te muestra una amplia oferta de artículos de distintas marcas. Después, en la mayoría de los casos te dirige a la web asociada para completar la compra.

Muy muy cómodo, la verdad.

Éstas me encantaron por su diseño sencillo y ligero, por tener puerta en lugar de cajón y porque dejan abierta la posibilidad de personalizarlas si más adelante me da por ahí 😉


El resto lo han hecho la ropa de cama nueva, algunos cuadrantes y unas fundas de cojín en colores coordinados.

Decidí darle otra nota de color y creo que el amarillo es perfecto.

Las fundas de cojín turquesa de aspecto desgastado y la mantita de verano amarilla son de Zara Home.


La pared opuesta al cabecero se ha pintado en un verde coordinado con sus colores:


Y ahora necesito consejo sobre dos cosas.

La primera: ¿Dejaríais la cómoda blanca o pinto algún cajón de color? ¿Se os ocurre alguna otra opción original?

La segunda: Se me ha pasado por la cabeza pintar la jirafa en monocolor; blanco mate, para ser exactos, para darle aspecto de cerámica y un punto más moderno. ¿Lo haríais? ¿Otra sugerencia?

¡Espero vuestros comentarios para tomar una decisión!

Y así en el siguiente post sobre esto os enseño qué he hecho al final y también el resto de complementos que quedan por añadir (¡he visto tantas cosas bonitas  que tengo que seleccionar!)

¡Mua!

Pat.