Mi Boda en Las Vegas

Mi Boda en Las Vegas
29 julio, 2013 Pat

Yo recuerdo exactamente cuál ha sido, hasta la fecha, el día más feliz de mi vida…

Ése día en que la euforia te acompaña todo el tiempo y estás seguro de que no querrías estar en ningún otro lugar, ni con ninguna otra persona y de que está sucediendo exactamente lo que hubieras pedido si alguien te hubiese concedido un deseo. Y ése fue el día de mi boda en Las Vegas.

Eran nuestras primeras vacaciones juntos. Y decidimos ir a la costa oeste de los EEUU. Ya habíamos estado por separado, pero nos encanta… y decidimos volver juntos. Unos días en San Francisco y un road trip desde Nappa hasta Las Vegas.

Las Vegas nos encanta (otro día os cuento mis imprescindibles) y habíamos planeado estar allí una semana. Justo antes de irnos unos días al Gran Cañón, Alfre sacó una tarjetita… parecía una invitación para una fiesta de disfraces… “Genial!” dije yo. Y fuimos a reservar unos disfraces a una tienda enoorme… nunca había visto tantos trajes juntos y tan chulos… Yo quería uno de animadora pero a Alfre le gustó más una pareja de disfraces de romanos… “Guay!” dije yo.

Fuimos al Gran Cañón, volvimos, noche de juerga. Nos levantamos tarde. Bajamos a desayunar y al subir, sobre un diván yo, cristalera enorme con vistas al strip, llena de “post-it”, Alfre rodilla en suelo, me pidió que nos casáramos… “SÍ!” dije yo. (lloros y más lloros…)

Así que esa tarde una limousina blanca nos recogió, nos llevó a una de las capillas más famosas de Las Vegas. Un ramo de rosas blancas me esperaba. Sólo un fotógrafo que hizo de testigo, el oficiante, Alfre y yo. No hacía falta nada más.

Fue precioso, sincero, íntimo, sin dejar de mirarnos a los ojos. Nada que ver con la imagen frívola de las bodas “made in Las Vegas” que nos venden en las pelis (que también las habrá…).


Nuestros anillos: de plástico plateado, con un signo del dólar, los habíamos ganado unos días antes en una sala de recreativos en Fresno. Aún los tenemos.

Pasamos un rato genial dando vueltas por Las Vegas, haciéndonos fotos, el champán corría…

La gente por la calle nos felicitaba, se hacían fotos con nosotros, yo saludaba como una fallera… No nos importaba nada de nada… era nuestra noche, de los dos solos…


Y luego cenamos en el que por aquel entonces era el mejor restaurante de la ciudad, el TAO, aunque seguro que ya ha sido desbancado por otro aún más fashion… (en éste había chicas desnudas en bañeras llenas de pétalos de rosas flanqueando la entrada, no os digo más…)

Y el resto no os lo puedo contar 😉

Y la foto de los anillos es nuestra favorita juntos.

Y se merecía un LO, que he montado en un marco Ribba de Ikea, sobre un papel de los kits de Ikea de scrap y con las pegatinas y die cuts que me cedieron en The Craftcake Mama. En cuanto los vi y lei las frases supe que eran perfectas para esto…


Quitamos la tapa, y apartamos el paspartú, que no vamos a usar. Con un lápiz marcamos el tamaño de la trasera sobre el papel que elijamos como fondo:

Y recortamos, yo para esto suelo usar una cizalla:

Y vamos añadiendo elementos, en este caso yo empecé por poner un par de tiras de washi tape color kraft para que la pegatina que elegí como “título” destaque más:

Una cámara de fotos y en su objetivo pequé un pequeño corazón:

Luego nosotros, con una frase que me encanta y que debería ser lema de vida:
“the best is yet to come” ( “lo mejor está por venir”)

Nuestra fecha estampada con sellos de silicona (ojo: dejar secar bien sobre estos papeles satinados!)

Y de vuelta a su marco (sin paspartú)

No puede gustarnos más el resultado…

Llenaría la pared de marcos Ribba con momentos memorables…

¿cuál ha sido el momento más feliz de vuestras vidas?

Pat.