El Embossing (o relieve superguay para tus trabajos de scrap)

El Embossing (o relieve superguay para tus trabajos de scrap)
16 junio, 2013 Pat

Embossing, que a algunos os sonará un poco a chino (como a mí hasta hace nada…) es el nombre que se aplica, así, en general, a toda técnica con la que obtengamos relieve o textura en nuestros trabajos de scrapbooking (y también en otras disciplinas artísticas).

En realidad es pelín confuso, porque dentro del mundo del scrap y la tarjetería hay técnicas diferentes (muy diferentes!) a las que se llama con este mismo nombre.

La primera manera de hacer embossing, es con algún aparato tipo “prensa” como la Sizzix, que además de para cortar con troqueles sirve para dar textura con unas planchas especiales. Dentro de éstas se mete, en plan sandwich, el papel o cartulina que queremos texturizar y al darle a la manivela y pasar por el rodillo prensador salen cosas como éstas:



Chulo, eh? Es fácil y rápido, y pueden lograrse efectos muy llamativos, pero tienes que tener una plantilla distinta para cada textura…

Otra forma de hacer embossing, en la que voy a detenerme más, es aquella en la que se aplica un polvito sobre un motivo que acabamos de estampar y acto seguido se calienta con una pistola especial para que se funda, quedando adherido al papel, con un ligero relieve y con distintos efectos según el polvo utilizado.

Éste es mi equipo básico:


Consta de una pistola de embossing, un rotulador especial y polvos de la marca Aladine en versión transparente, nacarada y con purpurina.

Es muy importante saber que hay que usar tintas de secado lento, de lo contrario se habrán secado antes de que el polvo de embossing pueda adherirse.

Los polvos que yo compré son incoloros y adquieren, más o menos, el color de la tinta que tienen debajo.

Existe otra posibilidad: usar tinta transparente y polvos de colores, aunque a mí me parece francamente más rollete tener que tener, además de un montón de tintas, un montón de polvitos. Supongo que la razón por la que eso se vende es porque seguramente de ese modo obtienes acabados más fieles al color que eliges. Otra cosa no se me ocurre…

En la foto podéis ver además un rotulador especial, de secado lento, que te permite aplicar esta técnica con tu propia escritura o dibujo. Os enseño con él cómo se hace esto, sencillísimo:

Escribes (o estampas) y rápidamente cubres con el polvo todo el motivo. A continuación lo retiras (y por supuesto vuelve a su bote). Ahora enciendes la pistola de embossing y la acercas, bastante, a la superficie, y en apenas unos segundos ves cómo se funde y se vuelve brillante. Ya está. Contén la tentación de pasar inmediatamente la mano. En un minuto está sequísimo y puedes hacerlo.

No quedan igual unos polvos que otros (de los que yo tengo), ni es igual aplicar la técnica sobre un motivo de trazos finos que sobre uno con una gran superficie impresa pero menos “filigranas”…

Os enseño unas muestras con este sellito, cortesía de The Craftcake Mama (hace unos días se pusieron en contacto conmigo y me preguntaron si elegiría algunas cosas de su tienda para algunos de mis proyectos, y no pude, ni quise, negarme, con tantas cosas preciosas para elegir! lo que me costó decidirme!). Y aunque a mí me encanta carvar sellos, ya lo sabéis, hay cosas que es imposible conseguir a mano, ya lo veréis en los posts que estoy preparando…


Como veis, con polvo transparente el color se satura un poquito, con el nacarado se atenúa y con el glitter también se intensifica, además de tener un brillo extra por obra y gracia de la purpurina, que una vez seco queda pegada y bien pegada.

Todos quedan brillantes a la vista, el transparente y el nacarado suaves al tacto, pero el glitter pelín áspero. En estas fotos anguladas se aprecia un poco mejor el brillo.

La verdad es que el acabado es genial, no parece algo hecho a mano…


Otro ejemplo, con un sello con más detalle fino. Aquí es conveniente no abusar de la pistola, sino retirarla tan pronto como veamos que el polvo se funde. De lo contrario se ablanda tanto que corremos el peligro de que se desparrame demasiado y se pierdan los detalles. Sin embargo, no debemos quedarnos cortos tampoco, o habrá zonas donde el polvo no se funda bien y no llegue a cubrir toda la superficie, como donde he señalado con la flechita.



Y otro ejemplo más, con un sello que siempre me ha encantado… veis cuánto cambia según el polvo que aplicas? Quizá el nacarado es el más complicado, porque hay colores que quedan verdaderamente irreconocibles… (con el polvo nacarado es peor cuanto más oscuro es el color debajo).



En fin, que me ha encantado la técnica, no la había probado antes porque me confundía ver el mismo nombre para cosas diferentes y pensaba que era más complicada… pero no! superfácil!

Os animáis a probar?

Pat.